6/29/2011

Ciegos, muy ciegos.

"Si se hicieran alinear todos los canallas que hay en el planeta ¡qué formidable ejército se vería, y qué muestrario inesperado! Desde niñitos de blanco delantal ("la pura inocencia de la niñez") hasta correctos funcionarios municipales que, sin embargo, se llevan papel y lápices a la casa. Ministros, gobernadores, médicos y abogados en su totalidad, los ya mencionados pobres viejitos (en inmensas cantidades), las también mencionadas matronas que ahora dirigen sociedades de ayuda al leproso o al cardíaco (después de haber galopado sus buenas carreras en camas ajenas y de haber contribuido precisamente al incremento de las enfermedades del corazón), gerentes de grandes empresas, jovencitas de apariencia frágil y ojos de gacela (pero capaces de desplumar a cualquier tonto que crea en el romanticismo femenino o en la debilidad y desamparo de su sexo), inspectores municipales, funcionarios coloniales, embajadores condecorados, etcétera, etcétera. ¡Canallas, marchen! ¡ Qué ejército, mi Dios! ¡Avancen, hijos de puta! ¡Nada de pararse, ni de ponerse a lloriquear, ahora que les espera lo que les tengo preparado!"
                                             Ernesto Sabato: Informe sobre ciegos.
Ahí os lo dejo.

4/27/2011

Comme d'habitude

En orden, de 'alantepatrás' en el tiempo, primero vino Claude François, este de aquí y cantando así:


Cuentan que murió electrocutado. La cosa fue que estaba en la bañera. La luz que tintinea, juega ella a luces y sombras. Se enciende. Parpadea. Se apaga, y a los diez segundos vuelve a iluminarse. El cantante mira hacia arriba y ve en el techo apagarse la única bombilla del baño, colgando de un cable pelado. Al fondo, la puerta de la habitación entreabierta (como no podría ser de otra manera en esta historia) -recibirá la visita de alguien-, suena lejano el timbre del teléfono, un largo tono monótono que no logra sacarlo del ensimismamiento lumínico.Tiene el hábito de no responder cuando lo interrumpen, cuando duerme, cuando lee y come al mismo tiempo. Así que lo deja sonar como el que escucha llover desde el salón de casa, seco y confortable, sin la urgencia de salir corriendo a descolgarlo porque alguien te vaya a contar que a Fulanito le han detectado un cáncer. Está pensando de nuevo en que la letra apenas exageraba la lentitud del tiempo, el desamparo de las esquinas solitarias, o las grisáceas tardes de domingo en que ni un mal libro te saca del hastío.
Ella supo que iba a ser la mejor canción que le compusieran jamás.
Mojado, quiso enroscar la bombilla, pero tocó el cable con su dedo más meñique. Hasta los pelos de la espalda sintieron el latigazo.
Luego vino otro con la voz siempre en el tono de los contrabajos malditos que han sonado toda la noche, cargados de humo y algún que otro gin. El traje que ni pintado, casi mejor que Cary en Con la muerte en los talones, y lo cantó así (con la adpatación de Paul Anka):

Luego han venido tantos otros, versionantes microfonistas en mano que le iban dando un toque más acorde con la década que les había tocado sufrir, a veces pop, a veces lánguido y superficial. Teclead en el yutube y los hallaréis a patadas, multiplicados porque ya alguien los tocó como pan o peces de una charca nauseabunda.

3/15/2011

Fulanita de Tal se me pone enferma.

Me tomo dos paracetamoles y me meto en la cama, y decido, para mañana, empezar mis clases diciendo que las esdrújulas nunca llevan tilde, las llanas cuando nos venga en gana y las agudas cuando nos salga del carajo. Total, nadie va a rendirnos cuenta de lo que hagamos. En estos tiempos, la urgencia, las prisas, la desgana o la desidia son los mejores aliados del analfabetismo. En todos los estratos sociales: desde el consejero de transportes de Madrid que todavía se sube al metrobús hasta el simple administrativo de un centro de salud, pongamos por caso, de dos hermanas. Ups, perdón: Dos Hermanas. Que se me escapaban las haches, que, aunque mudas, corren y se escapan que se las pelan. Son las nueve y veinte de la mañana, aún temprano para la malaleche, y Fulanita de Tal y de Cual hace aspavientos con un justificante delante de mis narices: “Que falté el viernes, Alberto. Mi justificante.” Me paro a contemplar los muros de la patria mía, que en ese instante rezaba así:

"D./Dña. Fulanita de Tal y de Cual
Ha venido al este centro el dia 11 MARZO 2011
para consulta enfermeria , para perfiles glucemicos
y para que asi conste, a peticion de la interesada, firmo en
dos hermanas a 11 marzo 2011"


Respiro, no muy hondo que tampoco tiene uno los pulmones de M. Phelps, y trato de enseñarles a mis alumnos dónde deberían ir colocadas las tildes, la importancia de los signos de puntuación en el orden correcto de la oración y del párrafo, y la lógica de elegir el "doña" si es una paciente, y no un paciente, la que acude a nuestra consulta, las mayúsculas, por favor, que distingan esas dos hermanas (¿quiénes serán, cuáles sus nombres, qué nariz y ojos tendrán, qué faltas también ellas cometerán?) de la Dos Hermanas sevillana, las preposiciones relegadas al olvido, la coherencia y el sentido, en fin, de todo cuanto hacemos y escribimos. ¡Qué duro caballo de batallo! Y luego caigo en la cuenta de que todo esto tal vez importe un bledo, querida, pues cualquier mequetrefe te emite con todo su descaro un texto pletórico de incorrecciones y nuestro silencio ante el trabajo mal hecho es apabullante. Pero qué país este, rediós. 


1/29/2011

Ninotchka

De granito, de aquel viejo mármol cincelado
a través de diez generaciones de orfebres,
un prodigioso muro de hormigón -en estos tiempos-
que no cede ni tan siquiera al polvo de las alas de una mariposa,
sin una amorosa grieta por la que susurrar,
piedra más dura que los azotes de un padre,
rigurosa moral, indestructible solidez
del nervio y la razón,
ciega a los duelos,
muda a la vida, inaccesible ética
que no da su brazo a torcer,
discurso monolítico, exclamativo,
muy de la primera persona del plural,
tú, que apenas has aguantado al minuto 30
para no reír,
             para no mondarte,
                           para no partirte
por la mitad de una sola carcajada
y deshacerte en polvo.

12/13/2010

El león

Como una fría noche de lunes de invierno sin estrellas, sin luna  y sin nube en una inmensa negritud de alas de buitres sedientos. Se han vengado del león y le han comido las tripas, en un funesto banquete silencioso y cabizbajo.




¿Quién te escribirá canciones de amor

cuando yo sea Señor al final
y tu cuerpo la capilla blanca de un camino
donde mis sacerdotes por ti rezarán?
¿Quién te escribirá canciones de amor?

Mis sacerdotes te pondrán flores,
se arrodillarán frente al cristal
y hasta gastarán, besando, tu ventana,
pisotearán la hierba.
¿Quién te escribirá canciones de amor?

¿Quién disparará la flecha
que los hombres sigan a través de tu gracia,
cuando yo sea Señor de tus recuerdos
y tu armadura se convierta de encaje?
¿Quién te escribirá canciones de amor?

La simple vida de los héroes,
la retorcida vida de los santos,
siempre confundiendo el calendario solar
con sus pinturas rojas y dorás,
con sus pinturas rojas y dorás.

¿Quién te escribirá canciones de amor?

11/27/2010

INSOMNIO, por Iribarren.

Ahora que las noches son más largas...

Madrugada, verano, fumando
en el balcón. Una ventana,
al otro lado de la plaza,
se ilumina. Oigo el clic
de un encendedor.
Un tipo. Me mira, desviamos
la mirada. En la calle
una conversación deshilachada
entre borrachos. En el cielo
la luna, amarilla, inmensa.
Sobre ella, la estela
de un avión... Te acercas.
Me abrazas por la espalda.
Me susurras al oído unas
palabras. Imposible decir no.
                          K. Iribarren.

10/18/2010

"Mi país"

Perras las palabras, porque algunas muerden tras saltarte a la cara. Lo mismito, pero con los poemas de Iribarren, que te saltan, te muerden y ahí te pudras.

Un teléfono arrancado,
un coche celular que frena, me mira
y vuelve a acelerar,
restos de una barricada ardiendo,
los semáforos como muertos puestos de pie,
este frío
que casi impide
respirar:
          ésa es
la inhóspita geografía
que he atravesado esta noche
para llegar hasta ti.
                             Tu piel,
mi país, donde el sol
se quedó a vivir.